ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO
«IDH» redirige aquí. Para otros usos de la sigla, véase Instituto del Desarrollo Humano.
El índice de desarrollo humano (IDH) es un indicador del desarrollo humano por país, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros:
§ Vida larga y saludable: medida según la esperanza de vida al nacer.
§ Educación: medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como los años de duración de la educación obligatoria.
§ Nivel de vida digno: medido por el PIB per cápita PPA endólares internacionales.
Además del IDH el PNUD elabora el
§ Índice de pobreza multidimensional (IPM o MPI -Multidimensional Poverty Index-), que desde 2010 suplanta a los índices de pobreza humana (IPH e IPH-1/IPH-2)2
§ Índice de pobreza o indicadores de pobreza
§ Índice de pobreza humana para países en desarrollo (IPH-1, elaborado a partir de 1998).
§ Índice de pobreza humana para países de la OCDE seleccionados (IPH-2, elaborado a partir de 1998).
DEFINICIÓN DE DESARROLLO HUMANO
Proceso por el que una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos.
Es la cantidad de opciones que tiene un ser humano en su propio medio, para ser o hacer lo que él desea ser o hacer. A mayor cantidad de opciones mayor desarrollo humano, a menor cantidad de opciones, menor desarrollo humano. El Desarrollo Humano podría definirse también como una forma de medir la calidad de vida del ente humano en el medio en que se desenvuelve, y una variable fundamental para la calificación de un país o región.
HISTORIA DEL IDH
El IDH surge como una iniciativa para clasificar los países a partir de otras variables que no fueran las usadas tradicionalmente en economía (PIB, balanza comercial, consumo energético, desempleo, etc.), en educación (tasa de alfabetización, número de matriculados según nivel educacional, etc.), en salud (tasa de natalidad, esperanza de vida, etc.) o en otras áreas (gasto militar). El IDH busca medir dichas variables a través de un índice compuesto, por medio de indicadores que se relacionan en los tres aspectos mencionados en forma sinóptica.
Sobre la historia del surgimiento del concepto del IDH y de su aplicación por parte del PNUD resulta útil El Poder de la Ideas. Claves para una historia intelectual de las Naciones Unidas, de Richard Jolly y otros (Ed. Catarata, Madrid 2007.
Es calculado desde 1990 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de acuerdo con el trabajo de investigación del economista pakistaní Mahbub ul Haq realizado en 1990. En gran parte, se basa en las ideas desarrolladas por Amartya Sen.
¿QUÉ ES EL ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH)?
Escrito el 16 Octubre 2009 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía, Economía Global,Economía Mundial, Economía española
El Índice de Desarrollo humano (IDH) es un indicador creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el fin de determinar el nivel de desarrollo que tienen los países del mundo. Fue ideado con el objetivo de conocer, no sólo los ingresos económicos de las personas en un país, sino también para evaluar si el país aporta a sus ciudadanos un ambiente donde puedan desarrollar mejor o peor su proyecto y condiciones de vida. Para esto, el IDH tiene en cuenta tres variables:
1) Esperanza de vida al nacer. Analiza el promedio de edad de las personas fallecidas en un año.
2) Educación. Recoge el nivel de alfabetización adulta y el nivel de estudios alcanzado (primaria, secundaria, estudios superiores)
3) PIB per Cápita (a paridad de poder adquisitivo). Considera el producto interno bruto per cápita y evalúa el acceso a los recursos económicos necesarios para que las personas puedan tener un nivel de vida decente.
El índice IDH aporta valores entre 0 y 1, siendo 0 la calificación más baja y 1 la más alta. En este sentido, la PNUD clasifica a los países en tres grandes grupos:
· Países con Alto desarrollo Humano (“High Human Development”). Tienen un IDH mayor de 0,80.
· Países con Medio desarrollo Humano (“Medium Human Development”). Tienen un IDH entre 0,50 y 0,80.
· Países con Bajo desarrollo Humano (“Low Human Development”). Tienen un IDH menor de 0,50.
Sierra de mi Perú, Perú del Mundo, ¡Y Perú
al pie del orbe!
“Poemas Humanos”
César Vallejo.
El Perú en el mundo
Desde 1990, el PNUD publica su Informe Anual sobre el Desarrollo Humano en el mundo. A partir de entonces estos Informes no pasan inadvertidos; los gobiernos, la opinión pública, la academia y las organizaciones internacionales, se motivan y dan a conocer sus reacciones. La prensa siempre comenta el tema central que los informes discuten y concentra su atención, de manera muy especial, en los resultados del Índice del Desarrollo Humano (IDH) y la posición de los respectivos países en la clasificación que este IDH brinda. En el Informe del 2001 el Perú aparece en el puesto 73, entre 162 países.
Sin embargo, la más inmediata y evidente utilidad del IDH, no es solamente comparar, sino, sobre todo, buscar, explicar y discutir alternativas sobre los diversos niveles y desigualdades en el desarrollo humano. El IDH puede ser utilizado también como un testigo de la eficiencia o, incluso, como un testigo crítico de las ineficiencias de las políticas de crecimiento y distribución entre los países, grupos sociales, regiones y, en general, sobre el tipo de ámbito al que se aplique su medición.
¿Por qué el hecho de nacer en un país altamente industrializado, y no en el África sub sahariana, otorga una probabilidad de vida treinta años más larga? O sin ir lejos, ¿por qué en el Perú, nacer en Lima Metropolitana da la probabilidad de casi 20 años más de vida, que el nacer en una provincia alta de la Sierra Sur?
El IDH invita a reflexionar sobre las causas del por qué quienes viven en las zonas residenciales capitalinas tienen en promedio casi el doble de esperanza de vida que los habitantes de las zonas andinas aisladas. O por qué una abrumadora mayoría de personas en el área moderna de la capital llegará a cursar la instrucción superior; mientras que una cantidad similar de los indígenas de la Sierra llegará a la adultez como analfabeta funcional. Mas aún, los primeros vivirán con ingresos diarios de por lo menos 30 veces más altos por persona, con otro grado de confort y otras perspectivas en su vida; mientras que la mayoría de los segundos han estado y están en la pobreza extrema, sin alternativas y negados al progreso.
Las diferencias entre Noruega o Estados Unidos de Norteamérica con Nigeria o Sierra Leona, se reproducen entre algunas áreas de Lima y Callao o Tacna, con otras de La Mar en Ayacucho, Angaraes en Huancavelica, Cotabambas en Apurímac o Pachitea en Huánuco. Circunscribiéndo el fenómeno, solamente a Lima Metropolitana, se tiene igualmente reproducidos los extremos, entre las poblaciones residenciales de San Isidro y las marginales de Ventanilla o Pachacamac; las brechas de calidad de vida son muy amplias. Esto se repite, incluso, dentro de buena parte de los distritos capitalinos como, por ejemplo: Surquillo, La Molina o Ancón, donde coexisten físicamente, frente a frente, la opulencia con la pobreza extrema.
Hay un proceso estructural, una dinámica que genera las diferencias, tanto entre los países como dentro de ellos y que implica inclusive la ampliación de esas desigualdades. A primera vista, éste es un proceso que puede definirse alrededor de las inequidades en el acceso a recursos materiales y humanos. La idea central en que se sostiene el desarrollo humano es, precisamente, la urgencia de revertir esta desigualdad de oportunidades.
El IDH mundial
El instrumento que se emplea para medir el desarrollo humano, con los argumentos ya adelantados, es el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Una primera apreciación general de los valores del IDH en el contexto mundial desde 1975 hasta 19991, muestra que el conjunto de países ha evolucionado de manera favorable y los índices, en promedio, han ido creciendo progresivamente. Pero este crecimiento ha sido desigual.
Otra razón es saber si se está frente a una tendencia mundial hacia la convergencia o a la divergencia, es decir, hacia la disminución de las desigualdades o hacia el aumento de éstas. Lo que se nota es que los cambios hacia la igualdad provienen en mayor medida de las mejoras sostenidas en la esperanza de vida y el logro educativo de los países pobres, los que se producen a pesar de la lenta evolución de los niveles productivos e incluso distributivos, en la mayoría de naciones.